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Una niña de 13 años enterrada en Atapuerca hace 7.000 años revela un cementerio único en Europa

En 1972, el Grupo Espeleológico Edelweiss, pionero en hallar los primeros restos en la Sierra de Atapuerca (Burgos), encontró cerca de la famosa Cueva Mayor una galería sellada, seguramente tras un derrumbamiento natural hace unos 3.000 años. Aquel hecho propició que lo que había en su interior quedase como una especie de ‘cápsula del tiempo’ que atestigua cómo los primeros agricultores y ganaderos de la zona vivieron allí hace milenios.

En la bautizada como Galería del Sílex -por contener un yacimiento de dicha roca- se han encontrado miles de restos de cerámica, herramientas, estructuras de almacenamiento y retención de agua, grabados, pinturas, restos de animales y restos humanos. Todo ello pistas acerca de cómo aquellas personas primitivas vivían allí hace entre 7.000 y 3.000 años, en unas sociedades con una cultura y costumbres mucho más complejas de lo que cabría pensar pese a su ‘apellido’ prehistórico.

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista ‘Quaternary Science Reviews‘ apuntala aún más esta hipótesis: se han encontrado tumbas separadas del lugar donde llevaban a cabo su día a día, distinguiendo entre la vida y la muerte. Incluso alguna con lo que parece ser un ajuar funerario. Porque, según sostienen los autores, aquellos recovecos naturales funcionaron a modo de ‘cementerio’ desde el Neolítico temprano hasta la Edad de Bronce.

Una cápsula del tiempo

La Galería del Sílex tiene unos 500 metros de recorrido (aunque con los espacios aledaños suma más de 900 metros) y está dividida en cinco partes: una primera sala y los sectores A, B, C y D. En diferentes campañas entre los setenta y los ochenta se encontraron pruebas de numerosos campamentos y restos de antorchas; más de 6.000 fragmentos cerámicos (pertenecientes a un mínimo de 336 vasijas), decenas de herramientas (incluida un hacha pulida) y múltiples restos de fauna (sobre todo ovejas, cabras, liebres y conejos). También se recogieron más de 2.700 restos humanos en diferentes zonas, la mayoría en superficie.


Mapa de la Galería del Sílex que muestra la ubicación de la Primera Sala, Sectores A al D, Sima A y Sima B. Los pequeños puntos en los sectores A y B muestran la posición espacial de los restos humanos recuperados en la superficie. Nótese la gran separación espacial entre estos restos humanos y los recuperados en la Sima A y la Sima B


J.M. Apellániz, S. Domingo

Todos estos huesos se atribuyeron en su momento a la Edad del Bronce (hace unos 3.000 años). Sin embargo, al fondo de la gruta, en dos pozos (bautizados como Sima A y Sima B) ubicados a 300 metros de la entrada de la galería, se hallaron cinco cuerpos. Uno de ellos, el de una niña de unos 13 años, contenía vasijas de cerámica que, al ser fechadas posteriormente, revelaron una sorpresa: databan hace unos 6.000 años, tres milenios antes de la Edad del Bronce.

Esta incongruencia motivó que el equipo dirigido por el arqueólogo Antonio Molina-Almansa, de la Universidad de Alcalá (UAH), volviera a analizar los dos conjuntos de restos humanos. Y, eureka: la datación por radiocarbono de dientes y huesos de tres de los cinco individuos ha revelado que aquellas personas (la niña enterrada con las vasijas en la Sima A y un hombre y una mujer adultos hallados en la Sima B) vivieron en algún momento entre 5307 y 4897 a. C., lo que los sitúa en el período Neolítico temprano, que comenzó hace 7.000 años. Entre los huesos, también estarían los de otra persona de la Edad de Bronce y una quinta de la que no se ha podido fechar su origen por los pocos restos hallados.

Los autores admiten que algunos de aquellos restos podrían haber caído allí de forma accidental (no sería la primera vez que se encuentran cuerpos de personas que cayeron en las simas hace miles de años); pero señalan que el hecho de que se hallaran las vasijas con la menor coincidiendo ambas dataciones, además de su ubicación al final de la galería, sumado al hecho de que aún se deben analizar algunos de los miles de huesos hallados en la galería, podrían revelar nuevas sorpresas y apoyar aún más esta tesis.

«Los restos de la Edad del Bronce parece corresponder a un accidente de un individuo que deambulaba por la cueva», explica a ABC Mercedes Conde Valverde, profesora ayudante doctor de la Universidad de Alcalá, directora de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva (HM Hospitales-UAH) y una de las autoras del estudio. «No obstante, hay otros restos de la Edad del Bronce en otras zonas de la Galería del Sílex que están siendo estudiados en este momento y que nos permitirán saber si también son enterramientos intencionados».

Un enterramiento único

Los restos humanos descubiertos en yacimientos del Neolítico Inferior en la Península Ibérica no son abundantes y se encuentran en diferentes contextos: cuevas, abrigos rocosos y yacimientos al aire libre. De hecho, dependiendo de la zona, hay diferentes tendencias: en las costas, tanto mediterránea como atlántica, se han hallado en cuevas; sin embargo, en las regiones del interior, la mayoría están en enterramientos al aire libre (a pesar de que tendrían numerosas cuevas a su alrededor, como en la cuenca del río Ebro).

Como dato: solo existen dos cuevas con restos humanos del Neolítico temprano en el interior de la península, concretamente en Els Trocs y Chaves, ambas en Huesca. «En ambas cuevas, aparecieron restos humanos en contextos domésticos, lo que sugiere que no había ningún lugar especial reservado para el entierro de sus muertos», señalan los autores. Es decir, los restos estaban allí, pero no se había llevado a cabo un ritual ‘ex profeso’ alejado de su día a día: la vida y la muerte no estaban separadas.

Por todo ello, la Galería del Sílex es un lugar, cuanto menos, especial. «Es una situación insólita, tanto en España como en el resto de Europa», señala Conde Valverde, que recalca que se trata de un yacimiento «excepcional», sobre todo cuando se pone en relación con otros yacimientos de edad similar de la Sierra de Atapuerca (El Portalón y el Mirador). «Actualmente seguimos con las investigaciones de otro conjunto de restos humanos hallados en la galería y esperamos darlos a conocer el año que viene», adelanta. Atapuerca, pues, no deja de revelar sorpresas de nuestro pasado.

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