Tecnología

‘The Santiago Boys’, la utopía tecnológica y socialista de Salvador Allende que pudo cambiar Chile

El 3 de noviembre de 1970, Chile dio un giro histórico. Tras dos décadas de actividad política, Salvador Allende fue proclamado presidente de la república, un hito que abría las puertas a la construcción de un Estado socialista en el corazón de América Latina. Sin embargo, a mediados del año siguiente la inflación rondaba el 45% y el malestar social amenazaba la estabilidad del Gobierno de la Unidad Popular. Fue entonces cuando, en un giro de guion inesperado, la izquierda chilena acudió al científico inglés Stafford Beer, considerado el padre de la cibernética, para que les ayudase a diseñar un revolucionario método tecnológico que lograse encauzar la economía nacional.

Desde Santiago, Beer y un grupo de jóvenes ingenieros chilenos dieron forma en secreto al ambicioso proyecto Cybersyn. Una extensa red de máquinas télex —teletipos escritos electrónicamente— conectarían las más de 80 fábricas y empresas estatales con la Corfo, la agencia gubernamental a cargo de promover el impulso económico y la nacionalización de sectores estratégicos como la energía, la minería o las telecomunicaciones. El constante flujo de datos permitiría al Gobierno socialista conocer la salud de la economía nacional casi al instante y agilizar su gestión para hacerla más eficaz. La «batalla por la producción», como la llamaron, era crucial para asegurar el éxito del experimento socialista en Chile.

El sueño de Allende quedó violentamente truncado el 11 de septiembre de 1973, cuando el sanguinario golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet indujo al país en un coma dictatorial que se prolongó 17 años. Aunque Cybersyn nunca llegó a estar operativo, el escritor e investigador bielorruso Evgeny Morozov analiza los orígenes y el desarrollo de esta utopía tecnológica en un exhaustivo pódcast documental de nueve episodios que se estrenó dos meses antes del 50 aniversario de la insurrección militar que puso fin al socialismo democrático en Chile. Esta inmersión al pasado se titula ‘The Santiago Boys‘, en referencia a los ingenieros que impulsaron esta «alternativa democrática de desarrollo» y en contraposición a los Chicago Boys, ideólogos de las reformas económicas neoliberales impuestas bajo el yugo de Pinochet.

«IA socialista»

El proyecto, un ejercicio pionero de gobernanza democrática que pretendía conectar a los trabajadores de Chile con su Gobierno, fue conocido como el «internet socialista«. Sin embargo, Morozov cree que el término más justo sería «inteligencia artificial socialista», pues «el aspecto más importante del proyecto era automatizar el proceso de gestión» y «mejorar la toma de decisiones». Los datos debían llegar a una sala de operaciones de diseño futurista que nunca llegó a instalarse en el Palacio presidencial de La Moneda, en Santiago.

Durante sus dos años de investigación, Morozov ha entrevistado a más de 200 personas que nos adentran en un episodio histórico tan fascinante como turbulento. «Me atrajo el mito que se había formado alrededor del proyecto (…) Quería examinarlo de nuevo y entender su relevancia en el contexto económico y tecnológico actual», explica en una conversación telefónica con EL PERIÓDICO.

La guerra sucia de EEUU

Durante esos años, Chile fue el epicentro de una de las batallas más crudas de la Guerra Fría. En Estados Unidos, Richard Nixon vio el ascenso de Allende —a quien se refirió en privado como «hijo de puta»— y del socialismo como una amenaza a sus intereses nacionales. ‘The Santiago Boys’ también se adentra en esa perspectiva geopolítica y explica cómo el Gobierno y la CIA maniobraron para desestabilizar el país y, finalmente, derrocar al Gobierno izquierdista democráticamente elegido en las urnas a través de la violencia. «Haced que su economía chille», llegó a ordenar Nixon, que temía que el presidente chileno fuese un nuevo Fidel Castro.

Las ideas radicales de Allende encolerizaron a muchos poderosos y le ganaron muchas enemistades, pero su error fue subestimarlas. «Fueron extremadamente innocentes sobre lo bien preparados y lo inteligentes que eran sus enemigos», apunta Morozov. Entre ellos estaba el gigante tecnológico estadounidense ITT, que controlaba cerca del 70% de la compañía chilena de teléfonos y temía la expropiación de sus activos. Eso la llevó a operar junto a la inteligencia estadounidense para torpedear el mandato del presidente. Visto con las gafas del presente, el pódcast parece advertirnos de cómo las grandes empresas pueden boicotear la democracia si eso favorece su bolsillo.

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Allende y su sueño fueron ejecutados, pero la tecnología del proyecto Cybersyn fue reapropiada con un objetivo radicalmente opuesto. ‘The Santiago Boys’ también narra cómo la llamada Operación Condor, una alianza de regímenes latinoamericanos de derechas apoyada por EEUU, se sirvió de télex y ordenadores «para almacenar información sobre los disidentes de izquierdas y construir un aparato de represión«, señala el investigador bielorruso. Entre 60.000 y 400.000 personas fueron víctimas de esa red.

Con todo, Morozov espera que el pódcast deje lecciones para el futuro. «El legado de la cibernética es que deberíamos aprender de su énfasis en el uso progresista y democrático de la tecnología para mejorar la gobernanza colectiva. Esto contrasta con el enfoque neoliberal, que delega todo al mercado y descuida las complejidades de la civilización humana».

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