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Más de 100 meteoros (y deseos) por hora: así ha sido la gran noche de las Perseidas

Dicen que cada vez que se avista una estrella fugaz —es decir, un meteoro que atraviesa el cielo nocturno causando un pequeño destello de luz— se puede pedir un deseo. Quienes tuvieron la suerte de admirar el cielo en la madrugada del sábado al domingo pudieron pedir hasta 100 deseos por hora durante la gran noche de las Perseidas. Esta lluvia de estrellas, también conocida como Lágrimas de San Lorenzo, es una de las más intensas del año y, según explican los astrónomos, este verano ha sido especialmente prolífica ya que su pico de máxima intensidad ha coincidido con cielos despejados y condiciones casi de luna nueva.

Como ocurre con todos los fenómenos astronómicos, aunque las Perseidas han iluminado los cielos de todo el hemisferio norte del planeta, esta lluvia de estrellas se ha podido ver en todo su esplendor desde las zonas con poca contaminación lumínica. Desde allí se han captado algunas de las imágenes más espectaculares de este acontecimiento que empezó el pasado 17 de julio y que se alargará hasta el 24 de agosto.

Uno de los lugares más visitados para observar esta lluvia de estrellas es la zona de Sierra Nevada, una de las que reúne los cielos más despejados de la Península. Solo este año se estima que ás de un millar de personas se dieron cita en el observatorio de Borreguiles para seguir desde 2.700 metros de altitud este fenómeno astronómico. En Catalunya, algunos de los lugares más visitados para ver las Perseidas han sido la sierra de Collserola, el Montseny, Montserrat y parques naturales como el Montjuic o el de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. 

Por qué se llaman así

Las lluvias de estrellas, conocidas popularmente como estrellas fugaces, se producen como consecuencia de la entrada de meteoros en la atmosfera terrestre. En el caso concreto de las Perseidas, este fenómeno astronómico tiene su origen en los fragmentos del cometa 109P/Swift-Tuttle que, en un determinado momento de su órbita, entran en contacto con la atmósfera terrestre. Un impacto que, visto desde la superficie, genera los característicos destellos de luz de las lágrimas de San Lorenzo. 

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Las Perseidas toman este nombre debido a su relación con la constelación de Perseo y, a su vez, con el personaje mitológico hijo de Zeus y Dánae. En la tradición griega clásica, la leyenda de este héroe está marcada por el enfrentamiento con Medusa, cuya cabeza consiguió cortar, y la liberación de Andrómeda, con quien se acabó casando.

El nombre de lágrimas de San Lorenzo, en cambio, tiene que ver con el mártir español cuya muerte se conmemora el día 10 de agosto. Dado que esta lluvia de estrellas ocurre durante estas fechas, los mediterráneos acuñaron el término en honor al santo. Según apuntan algunos, este paralelismo con la tradición cristiana buscaría evocar las lágrimas que el mártir vertió al ser quemado vivo en una hoguera. 

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