Tecnología

La resurrección digital

En ciertas ocasiones, como esta semana, que ha transcurrido bien cargada de posibilidades tentadoras, el auténtico quid del columnista radica en el descarte. En el dilema de elegir un solo argumento para sacarle punta. El cisma de las clarisas, por ejemplo, con su obispo excomulgado, un cura que fue barman antes que párroco y un torero, ‘El Cordobés’ júnior, que se ofrece a torear gratis para ayudar a las monjas en sus componendas inmobiliarias si estas vuelven «a la realidad de Jesús». Berlanga, Almodóvar, ¿por dónde andáis? También, en un zoológico de China, han teñido de blanco y negro a dos perros peludos de la raza chow–chow para hacerlos pasar por pandas gigantes. Gato por liebre, perro por oso comebambú. No sé, todo es raro, muy extraño. Se ha echado encima una ‘tranche de vie’ plagada de arenas movedizas y sospechas. La postdemocracia. La postverdad. El postcapitalismo. La postpandemia. El postelectoralismo perpetuo. Lo que se entiende por realidad adquiere tintes surrealistas o se tambalea y, en cambio, el magma espeso de falacias, embustes y pamplinas se vende como mercancía tangible.

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