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La ciencia critica a las Barbies de bata blanca: «Ninguna cumple los protocolos de seguridad de los laboratorios»

Todo, absolutamente todo, puede convertirse en sujeto de estudio. Ya sean las cuestiones más transcendentales del universo o los temas más mundanos que afectan a nuestro día a día. Pues bien, una vez aclarada esta premisa, vayamos a desgranar la noticia científica más curiosa del día. La revista ‘British Medical Journal’ acaba de publicar el estudio más exhaustivo hasta la fecha sobre las Barbie de bata blanca. Es decir, todas las muñecas que representan profesiones científicas y médicas. ¿La conclusión? Según argumenta el análisis de la investigadora Katherine Klamer, las Barbies científicas siguen estando muy alejadas de la realidad de la profesión. Sobre todo porque, ojo al dato, «ninguna cumple con los estándares de seguridad de los laboratorios».

Antes de entrar en polémicas, empecemos el debate poniendo todos los datos sobre la mesa. Según apunta este estudio, desde los años sesenta hasta la actualidad se han comercializado un total de 92 muñecas de Mattel relacionadas con la ciencia o la medicina. La primera muñeca de la rama sanitaria se lanzó al mercado en 1961. Se trataba de la primera Barbie enfermera, que se vendía con su vestido blanco hasta las rodillas, su capa azul y sus tacones de aguja. Hubo que esperar una década hasta la aparición de la primera Barbie doctora, que salió a la luz en 1973 vistiendo, cómo no, una bata de cirujana recortada justo por encima de las rodillas. Y no fue hasta el año 2015 que se comercializó la primera Barbie científica de laboratorio, que también lucía minifalda, tacones y una bata recortada.

El análisis de la vestimenta y los accesorios de estas muñecas apunta al siguiente diagnóstico. La mayoría de las Barbies científicas y médicas lucen tacones muy altos (50% de los casos) o de tamaño medio (20%). También hay una mayoría (más del 60%) que visten ropas que dejan gran parte de sus piernas descubiertas y que, además, llevan el pelo suelto. Hay quien criticaría la elección de estos ‘outfits’ por perpetuar, por ejemplo, los estereotipos de género. Pero este artículo va un paso más allá y apunta a una crítica mucho más pragmática. «Estas vestimentas no son apropiadan para un laboratorio. En este tipo de entornos, tener la piel expuesta o el pelo suelo puede ser extremadamente peligroso. En muchos casos incluso prohibiría por razones de seguridad», comenta Klamer.

«En los laboratorios, tener la piel expuesta o el pelo suelo puede ser extremadamente peligroso»

Katherine Klamer

Investigadora

Falta de rigor de los detalles

Las críticas a la falta de rigor de las Barbie científicas no se detienen aquí. El análisis apunta, de forma más que tajante, que «ninguna de las muñecas cumple plenamente con los estándares de seguridad profesionales de sus respectivos campos«. Por un lado, porque su vestimenta va en contra de los protocolos de la profesión. Y por otro, porque ni siquiera cuentan con los accesorios adecuados para ‘ejercer’ su trabajo. En este sentido, el estudio apunta a que el 98% de las muñecas médicas incluyen accesorios como «microscopios, estetoscopios y gafas» aunque solo el 4% cuenta, además, con herramientas de seguridad como «mascarillas y guantes desechables». «Esto las dejaría expuestas a riesgos químicos y biológicos«, argumenta Klamer.

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El análisis señala la «alarmante falta de rigor» de los pequeños detalles. El hecho de llevar el pelo suelto, por ejemplo, «ha provocado que varios científicos quedaran atrapados en máquinas de laboratorio y perdieran la vida por ello». El uso de joyas está prohibido en varios laboratorios ya que, en la práctica, podría retener sustancias químicas peligrosas. Y el uso de vestimenta no adecuada podría provocar desde quemaduras químicas hasta infecciones que podrían, a su vez, provocar «lesiones graves e invalidez». «Las actuales Barbie científicas están siendo innecesariamente irresponsables«, apunta el estudio publicado este martes.

«Necesitamos muñecas de pelo recogido, pantalones hasta los tobillos, zapatos planos y guantes desechables»

La autora de este análisis reclama a Mattel, así como a otras empresas de juguetes, priorizar la creación de muñecas «más realistas» y adaptadas a las características de sus profesiones. «Necesitamos muñecas de pelo corto o recogido, pantalones y faldas hasta los tobillos, zapatos planos y con punta cerrada, guantes desechables y batas de laboratorio hasta la muñeca», comenta Klamer. «Puede que el equipo de protección personal no esté de moda, pero ninguna mujer quiere morirse siendo ‘divina’ pero por causas que se pueden prevenir«, concluye el análisis, , que también sugiere crear más Barbie especializadas en las diferentes ramas de la ciencia y la medicina para que las niñas encuentren en ellas referentes en las que inspirarse.

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