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El huracán que cambió las reglas de la sociedad de los monos

El huracán María azotó Puerto Rico en 2017, matando a más de 3.000 personas. También destruyó el 63% de la vegetación en Cayo Santiago, conocida como la Isla de los Monos, que alberga una población de macacos rhesus. Incluso ahora, la cubierta arbórea sigue estando muy por debajo de los niveles previos al huracán. En esa parte cálida del mundo, eso hace que la sombra sea un recurso escaso y valioso para los macacos.

Una nueva investigación de las universidades de Pensilvania y Exeter sugiere que este devastador ciclón transformó las reglas establecidas en una sociedad de monos al cambiar la forma en la que unos interactuan con otros. El estudio, publicado en la revista ‘Science’, muestra que los daños de la tormenta alteraron los beneficios evolutivos de tolerar a los demás y compartir la sombra, dando una ventaja de supervivencia a los macacos más tolerantes.

«En respuesta a los cambios drásticos causados por el huracán, los macacos aumentaron persistentemente la tolerancia y disminuyeron la agresión entre sí», afirma Camille Testard, de la Universidad de Pensilvania. «Esto permitió que más macacos accedieran a la escasa sombra, lo cual es fundamental para la supervivencia», añade.

«Examinamos 10 años de datos sobre la fuerza y el número de vínculos sociales de los macacos, antes y después del huracán. Antes del huracán, tolerar a los demás no tenía ningún impacto en el riesgo de muerte. Después, los macacos que mostraban una tolerancia social superior a la media -y por lo tanto eran más capaces de compartir la sombra- tenían un 42% menos de probabilidades de morir que aquellos que eran menos tolerantes«, dice Testard.


Los macacos se vieron obligados a ser más tolerantes unos con otros para sobrevivir


L. Brent

Esto representa un cambio repentino en la «presión de selección», los beneficios o costos evolutivos de diferentes rasgos o comportamientos.

El comportamiento social se evaluó registrando la agresión y la frecuencia con la que se veía a los individuos sentados juntos. «Los macacos no son los mejores compartiendo recursos, ya sea alimento o sombra. Es bien sabido que viven en una sociedad agresiva y altamente competitiva», recuerda la Lauren Brent, profesora de la Universidad de Exeter. «Pero en el calor causado por los cambios ecológicos, a menudo alrededor de 40°C, los macacos tuvieron que compartir espacio o morir».

«Para acceder a la sombra, necesitan tolerar a –y ser tolerados por– los demás, y descubrimos que esta tolerancia se extiende a otras interacciones diarias«, añade Testard. Los macacos que comenzaron a compartir sombra también pasan tiempo juntos por las mañanas, antes de que el calor del día los obligue a buscar sombra. «En efecto, el huracán cambió las reglas del juego en la sociedad de los monos», subraya.

Dado que muchos ecosistemas cambian rápidamente debido a la actividad humana, este estudio es un ejemplo de una especie que adapta su estrategia social para sobrevivir. «Para los animales que viven en grupos, las relaciones sociales pueden permitirles hacer frente a las perturbaciones en el medio ambiente, incluido el cambio climático inducido por el hombre«, apunta Brent. «Nos sorprendió que el comportamiento social de los macacos fuera tan flexible, lo que los hacía resistentes a este cambio ambiental, pero es posible que algunas especies no muestren esta misma flexibilidad«, matiza.

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