Tecnología

El enigmático Planeta 9 y la hipótesis del mensajero interestelar

En los últimos veinte años hemos hecho importantes avances en el estudio del sistema solar exterior. Estamos hablando del llamado espacio transneptuniano, la noche eterna más allá del reino de los planetas gigantes. Y en esta exploración nos encontramos con una sorprendente población de residentes, los llamados transneptunianos extremos, cuyas peculiares características han suscitado un intenso debate en la comunidad científica. Algunos investigadores ven en esta población la manifestación de una presencia invisible, un nuevo planeta aún por descubrir en los oscuros y gélidos confines de nuestro sistema solar. Sin embargo, otros creen que no existe tal planeta y que estas características transneptunianas extremas se deben a lo incompleto de nuestras observaciones limitadas, conocidas como sesgos de observación. Un hipotético mundo vasto y distante Este hipotético planeta, aunque se ha confirmado o descartado su existencia, se conoce tentativamente como Planeta 9. Recuerde que al sistema solar solo le quedaban ocho en 2006 cuando Plutón fue eliminado de esta categoría. El Planeta 9 no sería un objeto pequeño como Plutón o como muchos otros transneptunianos descubiertos en los últimos años. Se realizaron simulaciones detalladas sobre qué propiedades debería tener el cuerpo para producir los efectos observados, y la conclusión es que debería ser un planeta muy grande, de 4 a 8 veces la masa de la Tierra. También estaría extremadamente lejos del Sol: unas diez veces más lejos que Plutón. Probablemente incluso más. Órbita hipotética del planeta 9 en relación con el sistema solar y otros objetos transneptunianos extremos Wikicommons Si existiera, sería un nuevo tipo de planeta, a diferencia de los otros que conocemos en el sistema solar. Nuestros vecinos planetarios se dividen básicamente en dos tipos. O son pequeños mundos rocosos con una superficie sólida (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) o son gigantes gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Planet 9 caería en algún lugar entre esas categorías. Podría ser la llamada Súper-Tierra, un planeta rocoso más grande que el nuestro, o un Sub-Neptuno, un mundo gaseoso menos masivo y ligeramente más pequeño que Neptuno. Hemos localizado tales planetas en otras estrellas, pero al estar tan distantes sabemos muy poco sobre ellos. El descubrimiento de un planeta en nuestro propio sistema solar abriría las puertas a estudiar en detalle una categoría de planetas que hoy en día es casi desconocida. El largo viaje del asteroide CNEOS14 ¿Cómo descubrimos este planeta 9? No es facil. Debido a que está tan lejos, su brillo sería extremadamente tenue y necesitaríamos telescopios potentes. El problema es que estos telescopios suelen tener un campo de visión muy pequeño. Es como usar un microscopio para mirar a través de un área muy grande en busca de algo pequeño que se nos haya caído. Se han realizado importantes esfuerzos de observación en los últimos años para tratar de descubrir este mundo esquivo, pero hasta ahora sin éxito. Hace unos meses, dos investigadores de Harvard publicaron un artículo científico que afirmaba que un meteorito (CNEOS14) que cayó en el océano Pacífico en 2014 no era un objeto de nuestro sistema solar. Sería el primer objeto interestelar que descubrimos, un pequeño asteroide de aproximadamente un metro de diámetro que impacta contra nuestro planeta mientras viaja por el sistema solar a 60 kilómetros por segundo. Es precisamente esta alta velocidad la que impulsó a los investigadores a determinar su origen como visitante de otras estrellas. Para ello, primero tenían que descartar que el objeto estuviera siendo acelerado o desviado por la gravedad de algún planeta del sistema solar, lo cual es fácil de comprobar reconstruyendo su trayectoria y comprobando que no se acercó a ninguno de los planetas conocidos. Ahora, ¿qué pasaría si CNEOS14 hubiera interactuado con un planeta aún desconocido durante su viaje a través del sistema solar? Esa fue la pregunta que nos hicimos y abrió una nueva dirección de trabajo. Una coincidencia asombrosa El primer indicio de que podría haber una conexión entre el meteorito CNEOS14 y el Planeta 9 se produjo cuando trazamos la órbita del planeta en un mapa del cielo utilizando las simulaciones más detalladas y superpusimos el origen de CNEOS14. Encontramos una coincidencia sorprendente (ver imagen a continuación) entre el origen del meteorito y la región donde las simulaciones predicen que es más probable que se encuentre el Planeta 9. La probabilidad de que tal coincidencia sea el resultado de la casualidad es del orden de magnitud del 1%. Posible trayectoria del Planeta 9 en el cielo. La banda de color indica la región por la que se movería el Planeta 9 según las simulaciones (Brown y Batygin, 2021). En rojo están las regiones donde es más probable que lo encuentres y en azul donde las posibilidades son menores. Las elipses marcan la dirección de origen de CNEOS14 en diferentes puntos temporales calculados por diferentes autores. La elipse azul es la dirección calculada por estos autores en el momento de cruzar la supuesta órbita del Planeta 9 Figura reproducida del Astrophysical Journal (Socas-Navarro, 2023). Siguiendo este hilo, realizamos simulaciones para reconstruir la trayectoria de CNEOS14 y encontramos otras tres anomalías estadísticas que serían muy poco probables para un objeto salido directamente del medio interestelar. Si combinamos las probabilidades de estas anomalías, obtenemos que no entendemos algo sobre los objetos en el medio interestelar o que hay un 99,9% de posibilidades de que CNEOS14 haya encontrado un planeta desconocido en el sistema solar exterior. Y este nuevo mundo estaría exactamente en la región predicha por las simulaciones. Código de escritorio Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APP Estas coincidencias y anomalías estadísticas nos han llevado a formular la “Hipótesis del Mensajero”, que hace referencia al uso del término “mensajero” en la Astrofísica se refiere a designar partículas que traernos información de los cuerpos celestes, como los neutrinos, los rayos cósmicos o las ondas gravitatorias. Según esta hipótesis, hace entre 30 y 60 años, CNEOS14 habría sido desviado en nuestra dirección por un objeto masivo desconocido en el Sistema Solar exterior, posiblemente el Planeta 9. Si la suposición es correcta, si rastreamos la trayectoria de CNEOS14 hacia atrás en el tiempo, encontraríamos la posición del Planeta 9, que según nuestros cálculos actualmente estaría muy cerca del punto donde se encuentran las constelaciones de Aries, Tauro y Cusa. Tenemos en marcha una campaña de observación en el Observatorio de Javalambre (Teruel) para llevar a cabo esta búsqueda. La tarea aún es difícil y requerirá tiempo y trabajo porque el campo a escanear aún es grande y el objeto buscado es muy débil, pero ahora es detectable. Por supuesto, hoy nuestra hipótesis no es más que una especulación, como lo es la existencia del Planeta 9. Pero es una especulación bien fundamentada que cumple con los tres requisitos para ser tomada en serio en la ciencia: a) es físicamente plausible; b) está bien motivado; yc) es empíricamente comprobable. SABER MÁS noticia Sí La era de la ciencia silenciosa: por qué no aparece el nuevo Einstein noticia No Encuentran una nueva forma de hielo con propiedades de agua tanto sólida como líquida al mismo tiempo CNEOS14 podría mostrar la posición del Planeta 9. O tal vez sea una gran coincidencia del cosmos. En cualquier caso, es una bonita historia de la que se podría decir que se non è vero è ben trovato (si no es cierto, es bien buscado), expresión que por cierto pertenece a un astrónomo. al monje renacentista Giordano Bruno. SOBRE EL AUTOR Héctor Socas-Navarro Investigador científico en astrofísica. Director del Museo de la Ciencia y el Espacio de Tenerife, Instituto de Astrofísica de Canarias SOBRE EL AUTOR Ignacio Trujillo Cabrera Investigador Científico en Astrofísica, Instituto de Astrofísica de Canarias.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba