Tecnología

A Dimorphos le ha salido cola

MATERIA OSCURA

Después de la hazaña técnica, ahora depende de los científicos averiguar si su misión fue exitosa.

La última imagen completa del asteroide Dimorphos antes del impacto Maceta

José Manuel Nieves

El mundo vio en suspenso cómo la nave espacial DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA se estrelló intencionalmente contra Dimorphos, la pequeña luna del sistema de dos asteroides, el pasado lunes 26 de septiembre: la primera misión de defensa planetaria fue todo egreso. O al menos logró su objetivo de dar en un blanco comparable a intentar dar en un mosquito a 70 kilómetros de distancia.

Después de la hazaña de la ingeniería, ahora depende de los científicos averiguar si su objetivo principal de desviar a Dimorphos de su órbita alrededor del asteroide más grande llamado Didymos se ha logrado con éxito. Y para eso, varios «ojos» se estarán alineando en los próximos meses para analizar la posible nueva trayectoria de la roca espacial, que ha servido como «conejillo de indias» para probar la tecnología que podría ser clave para desviar un posible objeto que se mueve directamente a la tierra.

Uno de esos «ojos» es el Telescopio de Investigación Astrofísica del Sur (SOAR) de 4,1 metros en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo de NSF NOIRLab en Chile. Dos días después del impacto, los astrónomos Teddy Kareta (Observatorio Lowell) y Matthew Knight (Academia Naval de EE. UU.) utilizaron este instrumento para capturar la gran nube de polvo y escombros que se levantó de la superficie del asteroide.


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